La Laguna de Llanganuco en la Provincia de Yungay

Bellas lagunas de aguas color turquesa, famosas en el Perú y el mundo, ubicadas a 84 kilómetros noreste de Huaraz, y 25 km de Yungay.

El Coloso Nevado Huascarán con su 6768 msnm en Yungay

Un día, dos amores se congelaron, luego de un tiempo estas dos aún siguen congeladas bajo una cara sonriente.

El nevado Huandoy de Yungay 6.395 msnm

El Huandoy es una de las más imponentes montañas de la Cordillera Blanca. Su nombre nativo es "Tullparaju", que proviene del vocablo quechua "tullpa" (fogón).

Desfile de estudiantes de I.E.P.E. "Sata Inés"

Es allí cuando uno conoce a los amigos del alma, a los compañeros de siempre, aquellos espíritus también errantes que se reencontrarán algún día.

Cueva de Guitarreros de la Provincia de Yungay

A 2 kilómetros del distrito de Shupluy, y a 6 kilómetros Sur de Yungay, en las faldas de la Cordillera Negra, en el Callejón de Huaylas.

Cristo Rey en el Cementerio de Yungay

Fue diseño del arquitecto suizo Arnoldo Ruska, Francisco Torres presidente de la Beneficencia Pública de Yungay autorizó y se hizo realidad.

La Laguna 69 en la Provincia de Yungay

Bellas lagunas de aguas color turquesa, famosas en el Perú y el mundo, ubicadas a 84 kilómetros noreste de Huaraz, y 25 km de Yungay.

La encontrada del Viernes Santo yungaina

El Encuentro de Viernes Santo: Momento solemne en la Plaza de Armas donde las imágenes de Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores se reúnen ante el pueblo.

La Plaza de Armas de la nueva ciudad de Yungay

Centro de la Reconstrucción: La actual Plaza de Armas de Yungay, un espacio moderno que mantiene viva la identidad de la "Ciudad Heroica" frente a la cordillera.

La ciudad heroica de Yungay antes del año 1970

Yungay, la Ciudad Heroica: Panorámica de la "Capital de la Belleza" y sus tejados coloniales bajo el nevado Huascarán (Pre-1970).

Puente calicanto de Yungay, antes del año 1970

Puente Calicanto (Pre-1970): Estructura monumental de piedra labrada que unía los distritos de la provincia. Fue uno de los elementos arquitectónicos más resistentes de la antigua Yungay hasta el paso del alud.

La Hermosa Colonial Plaza de Armas de Yungay antes de 1970

Yungay antes de 1970: Panorámica de la Plaza de Armas. Un equilibrio perfecto entre la arquitectura colonial, los jardines de rosas y la verticalidad de sus palmeras centenarias.

miércoles, 13 de mayo de 2026

YUNGAY ANTIGUO

🏛️ YUNGAY ANTIGUO: Reconstrucción histórica de una ciudad desaparecida
🖋️ Mensaje y Objetivo
"Este documento no pretende ser una elegía, sino una reconstrucción viva. Su objetivo
es devolverle a Yungay su lugar como sujeto histórico, rescatando su complejidad social, su prestigio educativo y su vibrante cultura cotidiana, más allá del desastre de 1970.
Buscamos que el lector no vea solo una ciudad desaparecida, sino una sociedad que existió con orgullo, que innovó en sus campos y que educó a generaciones. Este es, ante todo, un propósito pedagógico y ético: que el nombre de Yungay sea sinónimo de esplendor andino y resiliencia, y no únicamente de tragedia.
Este espacio digital nace de una necesidad urgente: rescatar del silencio bibliográfico la historia de una ciudad que fue luz del Callejón de Huaylas. Frente a la fragmentación de la información, este trabajo busca reunir y poner al alcance décadas de investigación, para que estudiantes, académicos y descendientes encuentren aquí no solo datos, sino la esencia de una sociedad que fue, y sigue siendo, memoria viva." pilar de la identidad ancashina.
 
I. PRESENTACIÓN
La reconstrucción histórica de la ciudad de Yungay anterior a 1970 constituye no solo un ejercicio de memoria, sino una necesidad académica frente a la escasez de información sistematizada disponible en medios digitales. A pesar de la relevancia que esta ciudad tuvo dentro del Callejón de Huaylas, su estudio ha quedado, en gran medida, reducido a referencias fragmentarias o a enfoques centrados exclusivamente en el desastre ocurrido el 31 de mayo de 1970.
Este vacío resulta particularmente problemático en el contexto educativo actual, donde estudiantes y docentes recurren prioritariamente a fuentes en línea. La ausencia de un corpus organizado que describa la vida urbana, social, cultural y económica del Yungay antiguo ha contribuido a una visión incompleta de su importancia histórica.
El presente trabajo tiene como finalidad reconstruir, de manera integral, el desarrollo de la ciudad en sus múltiples dimensiones: desde sus orígenes más remotos hasta su consolidación como uno de los centros más significativos del norte peruano. No se trata únicamente de narrar acontecimientos, sino de comprender procesos: cómo se configuró su estructura urbana, cómo se organizaron sus instituciones, qué rasgos definieron a su población y por qué alcanzó un lugar destacado dentro de la región.
Asimismo, esta monografía busca trascender la descripción superficial, incorporando elementos de análisis que permitan interpretar a Yungay como un sistema complejo, donde confluyeron factores geográficos, históricos y culturales. En ese sentido, se propone no solo recuperar información, sino también otorgarle coherencia y sentido dentro de un marco explicativo más amplio.
Finalmente, este trabajo responde a un compromiso con la preservación de la memoria histórica. Si bien la ciudad desapareció físicamente, su existencia no puede quedar reducida al recuerdo del desastre. Por el contrario, debe ser comprendida en toda su dimensión, como una sociedad viva, dinámica y profundamente integrada a su entorno.
 
II. MARCO GEOGRÁFICO Y NATURAL
La ciudad de Yungay se ubicaba en una posición privilegiada dentro del territorio andino peruano, específicamente en el corazón del Callejón de Huaylas, un extenso valle interandino delimitado por dos de las cordilleras más importantes del país: la Cordillera Blanca al este y la Cordillera Negra al oeste.
Este entorno geográfico no solo definía el paisaje, sino que condicionaba profundamente las posibilidades de desarrollo humano. La proximidad al macizo del Huascarán —la montaña más alta del Perú— influía directamente en el clima, la disponibilidad hídrica y la fertilidad de los suelos. Los deshielos provenientes de los glaciares alimentaban una compleja red de ríos y acequias que hacían posible la agricultura intensiva en una región de altitud considerable.
El clima de Yungay se caracterizaba por su relativa benignidad en comparación con otras zonas altoandinas. Las temperaturas moderadas, la presencia constante de agua y la calidad del aire —frecuentemente descrito como puro y saludable— contribuyeron a que la ciudad fuera considerada un lugar propicio no solo para la vida cotidiana, sino también para la recuperación de enfermedades, especialmente respiratorias.
Desde el punto de vista estratégico, su ubicación permitía la articulación con otros centros urbanos importantes como Huaraz y Caraz, facilitando el intercambio comercial y cultural. Esta conectividad, sumada a las condiciones naturales favorables, convirtió a Yungay en un punto de convergencia dentro del sistema regional.
Sin embargo, estas mismas condiciones geográficas implicaban también una vulnerabilidad latente. La cercanía a glaciares inestables y la naturaleza sísmica de la región configuraban un escenario de riesgo permanente, aunque no siempre plenamente comprendido por la población de la época.
En síntesis, el entorno natural de Yungay no puede entenderse únicamente como un marco físico, sino como un factor determinante en la configuración de su identidad histórica. Fue este equilibrio entre riqueza ambiental y fragilidad geográfica lo que permitió el surgimiento de una ciudad próspera, aunque también, con el tiempo, marcaría su destino.
 
III. ORÍGENES DE LA OCUPACIÓN HUMANA
El territorio donde posteriormente se asentaría la ciudad de Yungay presenta evidencias de ocupación humana que se remontan a miles de años antes de nuestra era, lo que lo convierte en uno de los espacios más antiguos de desarrollo cultural en los Andes centrales.
Uno de los hallazgos más significativos corresponde a la Cueva del Guitarrero, ubicada en las cercanías del valle. Las investigaciones realizadas en la segunda mitad del siglo XX por el arqueólogo Thomas F. Lynch permitieron identificar restos que datan aproximadamente del 10,000 a.C., incluyendo evidencias tempranas de domesticación de plantas como el frijol y el ají. Estos hallazgos no solo evidencian la antigüedad de la presencia humana en la región, sino que sitúan al área de Yungay como uno de los focos iniciales de desarrollo agrícola en el continente americano.
A lo largo de los milenios, las poblaciones que habitaron esta zona desarrollaron estrategias de adaptación altamente eficientes frente a las condiciones del medio andino. Entre estas destaca la implementación de sistemas de manejo hídrico que permitían aprovechar al máximo las lluvias estacionales. Las denominadas “esponjas hídricas” consistían en mecanismos de infiltración y retención de agua en las laderas, lo que favorecía la recarga de acuíferos y aseguraba la disponibilidad de recursos para la agricultura en periodos secos.
Este conocimiento técnico se complementaba con la construcción de andenes o terrazas agrícolas, los cuales no solo ampliaban la superficie cultivable, sino que también reducían la erosión del suelo y optimizaban el uso del agua. De este modo, el paisaje no era un elemento pasivo, sino el resultado de una interacción constante entre el ser humano y su entorno.
Hacia el periodo comprendido entre aproximadamente 500 a.C. y 1300 d.C., la región fue escenario del desarrollo de centros administrativos y poblacionales más complejos. Entre ellos destaca la fortaleza de Huansakay, un asentamiento estratégico que combinaba funciones defensivas, políticas y económicas. Sus estructuras, que incluían murallas y galerías subterráneas, evidencian un grado significativo de organización social y conocimiento constructivo.
En conjunto, estos elementos permiten afirmar que el espacio donde surgió Yungay no fue una creación repentina del periodo colonial, sino la continuidad de una ocupación milenaria caracterizada por la innovación, la adaptación y la complejidad cultural.
 
IV. ÉPOCA INCA Y FUNDACIÓN ESPAÑOLA
Durante la expansión del Imperio Inca, el territorio de Yungay fue incorporado al sistema político del Tahuantinsuyo mediante estrategias que combinaban la fuerza militar con alianzas matrimoniales y acuerdos con las élites locales. Un episodio representativo de este proceso fue la unión entre el Inca Huayna Cápac y Contarhuacho, hija de un importante curaca de la región de Huaylas.
De esta alianza nació Inés Huaylas Yupanqui, figura clave en la transición entre el mundo andino y el periodo colonial, ya que posteriormente se vincularía con los conquistadores españoles. Este tipo de relaciones evidencia que la integración de la región al Imperio no fue únicamente un proceso de dominación, sino también de negociación y articulación política.
Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, se produjo una reconfiguración profunda del espacio. La fundación de la ciudad de Yungay, el 4 de agosto de 1540, bajo la advocación de Santo Domingo de Guzmán, marcó el inicio de un nuevo orden urbano, social y religioso. La presencia de la orden dominica fue determinante en la organización inicial de la ciudad, particularmente en lo referido a la evangelización y la educación.
Durante el virreinato, Yungay fue consolidándose como un centro administrativo importante dentro del ámbito del Hurin Huaylas, especialmente tras las reformas impulsadas por el virrey Francisco de Toledo en 1571. Estas reformas buscaban reorganizar la población indígena en reducciones, facilitar el control fiscal y fortalecer la estructura colonial.
Un aspecto destacable de este periodo es el temprano desarrollo de la educación. En 1614, gracias a la donación de Doña Inés de Salas, se establecieron instituciones educativas que sentaron las bases de una tradición pedagógica que perduraría durante siglos. Este hecho resulta particularmente relevante, ya que posiciona a Yungay como uno de los primeros focos educativos en la región de Ancash.
De este modo, la ciudad se configuró como un espacio donde se entrelazaban tradiciones indígenas y estructuras coloniales, dando origen a una identidad mestiza compleja que definiría su evolución posterior.
 
V. YUNGAY EN LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ
Durante las primeras décadas del siglo XIX, la ciudad de Yungay participó activamente en el proceso de independencia del Perú, no solo como espectadora de los acontecimientos, sino como un actor que aportó recursos humanos y materiales a la causa emancipadora.
El avance de las ideas independentistas encontró eco en diversos sectores de la sociedad yungaína, especialmente entre jóvenes y miembros del clero. En 1821, en el contexto de la campaña liderada por José de San Martín, varios habitantes de la ciudad se incorporaron a las filas patriotas, integrando unidades militares que participaron en acciones decisivas.
Posteriormente, durante la campaña final conducida por Simón Bolívar, el compromiso de la población se manifestó de manera aún más concreta. Se tiene registro de que los habitantes contribuyeron con recursos materiales, incluyendo elementos metálicos provenientes de sus propias viviendas, los cuales fueron utilizados en la preparación del equipamiento militar.
Asimismo, la ciudad sirvió como punto de tránsito y alojamiento para tropas y líderes, lo que evidencia su importancia estratégica dentro del territorio. Este nivel de involucramiento fue reconocido oficialmente en 1828, cuando el Congreso otorgó a Yungay el título de “Benemérita Ciudad”, en reconocimiento a su apoyo decidido a la independencia.
Este episodio no solo refuerza la relevancia histórica de Yungay, sino que también permite comprender el fuerte sentido de identidad cívica que caracterizaba a su población.
 
VI. LA BATALLA DE YUNGAY Y LA CONFIGURACIÓN DE ANCASH
Uno de los acontecimientos más trascendentales en la historia de la región ocurrió el 20 de enero de 1839, con la Batalla de Yungay, enfrentamiento decisivo que puso fin a la Confederación Perú-Boliviana.
Este conflicto, que tuvo lugar en las inmediaciones del cerro Pan de Azúcar, enfrentó a las fuerzas restauradoras contra el ejército confederado. La victoria de las primeras no solo tuvo consecuencias militares inmediatas, sino que redefinió el mapa político del país.
En honor a este triunfo, el entonces presidente Agustín Gamarra dispuso el cambio de denominación del antiguo departamento de Huaylas, que pasó a llamarse Ancash. Este nuevo nombre se vinculaba tanto con referencias geográficas locales como con la intención de marcar un nuevo inicio político.
La participación de Yungay como escenario de este evento consolidó su lugar dentro de la historia nacional. La ciudad dejó de ser únicamente un centro regional para convertirse en un símbolo de un proceso político de alcance mayor.
 
VII. SIGLO XIX: CONSOLIDACIÓN SOCIAL, POLÍTICA Y RESISTENCIA
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la ciudad de Yungay alcanzó un grado significativo de consolidación institucional y cohesión social. Este periodo estuvo marcado por el fortalecimiento de las estructuras locales de gobierno, el desarrollo de una identidad cívica definida y la capacidad de respuesta frente a situaciones de conflicto.
Uno de los episodios más representativos de este proceso fue la resistencia de 1885, en el contexto de la sublevación encabezada por Pedro Pablo Atusparia. Aunque este movimiento tuvo su epicentro en otras zonas de la región, Yungay se convirtió en un punto estratégico de defensa frente a las fuerzas insurgentes.
El liderazgo del alcalde Manuel Rosas Villón resultó determinante en este episodio. Bajo su dirección, se organizó la denominada Guardia Urbana, compuesta por varias compañías integradas principalmente por jóvenes de la localidad. Este cuerpo no solo cumplía funciones de orden interno, sino que asumió un rol activo en la defensa de la ciudad.
Las crónicas de la época describen enfrentamientos de gran intensidad, en los que los defensores, pese a su inferioridad numérica, resistieron ataques masivos. Este hecho no solo evidenció la capacidad organizativa de la ciudad, sino también el fuerte sentido de pertenencia y compromiso colectivo de sus habitantes.
Más allá del conflicto, este periodo contribuyó a consolidar una cultura política local caracterizada por la participación, el debate y la defensa de los intereses comunitarios. La municipalidad no era únicamente una institución administrativa, sino un espacio donde se discutían decisiones que afectaban directamente el desarrollo de la ciudad.
 
VIII. ORGANIZACIÓN SOCIAL Y ESTRUCTURA TRADICIONAL
La sociedad de Yungay no era homogénea ni simple; estaba estructurada sobre bases culturales, territoriales y simbólicas que regulaban la convivencia cotidiana. Esta organización combinaba elementos heredados del mundo andino con formas institucionales republicanas, dando lugar a un sistema social complejo y funcional.
Autoridades tradicionales y sistema comunal
En paralelo a las autoridades formales, existía un sistema tradicional profundamente respetado. Destacaban los varayoq, figuras de autoridad que portaban la vara como símbolo de mando y legitimidad. Su rol no era meramente ceremonial: participaban en la organización de festividades, resolución de conflictos y coordinación comunal.
Junto a ellos actuaban los alcaldes pedáneos, regidores y alguaciles, quienes cumplían funciones específicas dentro del orden social. Durante las festividades, estas autoridades asumían responsabilidades organizativas, garantizando el desarrollo de procesiones, danzas y celebraciones públicas. Este sistema reflejaba la continuidad de prácticas andinas de organización colectiva, donde la autoridad estaba vinculada al servicio y al reconocimiento comunitario.
Diferenciación social: campo y ciudad
Uno de los rasgos más particulares de la sociedad yungaína era la marcada diferenciación entre los habitantes del ámbito urbano y los del entorno rural. A los pobladores del campo se les denominaba “hallqa”, mientras que los de la ciudad eran conocidos como “qechuas”. Esta distinción no era únicamente geográfica, sino también cultural y social.
Existía una relación de interdependencia —especialmente en lo económico—, pero también una cierta distancia social. Las costumbres, formas de vestir, modos de hablar y estilos de vida diferían notablemente, y en muchos casos ambos grupos no se mezclaban de manera frecuente en la vida cotidiana. Esta dualidad constituye un elemento clave para comprender la dinámica social de Yungay, revelando tensiones y complementariedades propias del mundo andino.
 
IX. URBANISMO Y ARQUITECTURA: CONFIGURACIÓN DE UN ESPACIO ARMÓNICO
La ciudad de Yungay presentaba una configuración urbana que reflejaba tanto la herencia colonial como las adaptaciones propias del entorno andino. Su trazado respondía a un esquema ordenado, con calles rectas que partían de la Plaza de Armas, configurando una estructura clara y funcional.
La Plaza de Armas constituía el núcleo central de la vida urbana. No solo era el punto de referencia geográfica, sino también el espacio donde se desarrollaban las principales actividades sociales, religiosas y políticas. Destacaba por la presencia de palmeras —introducidas a inicios del siglo XX— que otorgaban al lugar una fisonomía singular dentro del contexto andino. Este elemento paisajístico, poco común en ciudades de altura, contribuía a la percepción de Yungay como un espacio excepcional.
Las edificaciones que rodeaban la plaza y las principales calles evidenciaban un conocimiento constructivo adaptado a las condiciones locales. Las casonas de dos niveles, elaboradas con muros de adobe de gran espesor, garantizaban estabilidad térmica y resistencia estructural dentro de los parámetros conocidos en la época. Los techos de teja y los balcones de madera tallada no solo cumplían funciones prácticas, sino que aportaban un valor estético significativo.
Los portales ubicados en zonas estratégicas —como los del entorno municipal o el mercado— funcionaban como espacios de transición entre lo público y lo privado. Bajo su sombra se desarrollaban actividades comerciales y sociales, convirtiéndose en puntos de encuentro cotidiano.
En los barrios periféricos, como Cochahuaín, Shacsha y Ancash, la organización espacial respondía a dinámicas más comunitarias. Las viviendas se articulaban en torno a unidades familiares amplias, y era común la presencia de huertos domésticos que contribuían tanto a la economía familiar como a la configuración del paisaje urbano. Estos espacios generaban una continuidad entre lo rural y lo urbano, característica distintiva de la ciudad.
Espacios emblemáticos: El cementerio y el Cristo protector
Uno de los espacios más significativos era el cementerio general, construido sobre las plataformas de la antigua fortaleza de Huansakay. Este lugar no solo cumplía una función funeraria, sino que también sintetizaba la continuidad histórica del territorio. En su parte superior se erigía la imagen de Cristo, que con el tiempo se convertiría en un símbolo profundamente asociado a la memoria colectiva de la ciudad.
 
X. EDUCACIÓN: LA CONSTRUCCIÓN DE UNA TRADICIÓN INTELECTUAL
Uno de los rasgos más distintivos de la ciudad de Yungay fue su consolidación como un importante centro educativo dentro del Callejón de Huaylas. Esta característica no surgió de manera espontánea, sino que fue el resultado de un proceso histórico sostenido que se remonta al periodo virreinal.
A lo largo del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, Yungay desarrolló un sistema educativo que trascendía las necesidades locales. Instituciones como la Escuela de Varones, la Escuela de Mujeres y centros educativos como Cori Ocllo y Santa Inés desempeñaron un papel fundamental en la formación de generaciones de estudiantes, muchos de los cuales provenían no solo de la provincia, sino también de zonas alejadas.
La educación no se limitaba a la instrucción básica. Existía una clara valoración de la formación integral, que incluía aspectos como la disciplina, la expresión oral, la escritura y la participación en actividades culturales. Las veladas literarias, por ejemplo, constituían espacios donde los estudiantes desarrollaban habilidades de oratoria y cultivaban el gusto por la literatura.
Asimismo, los desfiles escolares eran eventos de gran relevancia social. Las bandas de guerra, la organización de los alumnos y la participación de la comunidad reflejaban el prestigio asociado a la educación. Estos actos no solo tenían un carácter cívico, sino que reforzaban la identidad colectiva.
El impacto de este sistema educativo se extendía más allá de la ciudad. Yungay fue reconocida como un centro formador de maestros, lo que contribuyó a la difusión de prácticas pedagógicas en otras localidades de la región. Esta proyección consolidó su reputación como “Ciudad de los Maestros”, un título que reflejaba no solo la cantidad de instituciones, sino la calidad de la enseñanza impartida.
 
XI. SALUD Y CONDICIONES DE VIDA
Las condiciones de salud en la ciudad de Yungay estaban estrechamente vinculadas tanto a la infraestructura disponible como a las características naturales del entorno.
El Hospital de “San Ignacio” de Yungay era considerado uno de los más importantes de la región. Su prestigio se sustentaba en la calidad de sus profesionales y en su capacidad de atención tanto a la población urbana como rural. Los profesionales de la salud que ejercían en la ciudad no solo cumplían funciones asistenciales, sino que también desarrollaban labores de carácter social, desplazándose hacia comunidades rurales para brindar atención básica. Esta práctica evidencia un enfoque que iba más allá del espacio urbano, integrando a sectores tradicionalmente excluidos.

Por otro lado, el entorno natural jugaba un papel fundamental en la percepción de bienestar. El clima moderado, la calidad del aire —caracterizado por su pureza— y la disponibilidad de agua proveniente de fuentes glaciares de la Cordillera Blanca eran considerados factores que favorecían la recuperación de diversas afecciones. No era inusual que personas de otras localidades acudieran a Yungay por recomendación médica, buscando beneficiarse de estas condiciones. En este sentido, la salud en Yungay no puede entenderse únicamente como el resultado de la intervención médica, sino como una combinación de factores ambientales y sociales que contribuían a la calidad de vida de sus habitantes.
 
XII. ECONOMÍA Y VIDA COTIDIANA
La dinámica económica de la ciudad de Yungay se sustentaba en una combinación equilibrada entre la producción agrícola, el intercambio comercial y el desarrollo de oficios tradicionales. Esta estructura permitía no solo la autosuficiencia relativa de la población, sino también su integración dentro de circuitos económicos más amplios del Callejón de Huaylas.
La agricultura constituía la base de la economía local. Los valles y zonas intermedias permitían el cultivo de productos como trigo, cebada, maíz, así como diversas frutas, entre ellas manzanas, duraznos y peras. Esta diversidad productiva respondía a la variación altitudinal del territorio, lo que facilitaba una economía complementaria entre zonas altas y bajas.
Uno de los espacios más representativos de esta dinámica eran las ferias dominicales. En ellas se congregaban productores provenientes de distintos puntos de la región, generando un intenso intercambio de bienes. Más allá de su función económica, estas ferias constituían verdaderos centros de interacción social, donde se compartían noticias, se establecían relaciones y se reforzaban vínculos comunitarios.
El comercio no se limitaba a los productos agrícolas. Existían también talleres dedicados a la carpintería, la talabartería y la elaboración de textiles, lo que evidencia un desarrollo artesanal significativo. Estos oficios no solo satisfacían las necesidades locales, sino que en algunos casos permitían la circulación de productos hacia otras localidades.
Gastronomía tradicional
La alimentación en Yungay constituía un elemento fundamental de la vida cotidiana y festiva. Platos como el Puchero, el Picante de cuy y la Llunca formaban parte tanto de la dieta diaria como de las celebraciones. Estos alimentos no solo respondían a necesidades nutricionales, sino que estaban profundamente ligados a la producción agrícola local y a los ciclos festivos. Su preparación y consumo reforzaban los lazos familiares y comunitarios.
En la vida cotidiana, los ritmos estaban marcados por las actividades productivas. Las mañanas iniciaban temprano, con labores en el campo o en los talleres, mientras que las tardes y noches se vinculaban a espacios de socialización. Las chicherías, por ejemplo, cumplían un rol central como lugares de encuentro, donde se compartían alimentos, bebidas y conversaciones que abarcaban desde asuntos locales hasta temas de interés nacional.
 
XIII. SOCIEDAD E IDENTIDAD CULTURAL
La sociedad de Yungay se caracterizaba por una fuerte cohesión interna, sustentada en valores como la solidaridad, la hospitalidad y el respeto por las jerarquías sociales. Estos elementos configuraban una identidad colectiva claramente definida, que distinguía a los yungaínos dentro del contexto regional.
Uno de los rasgos más destacados era el sentido de comunidad. Las actividades colectivas, como las mingas o trabajos comunales, permitían la realización de obras que beneficiaban al conjunto de la población, al mismo tiempo que fortalecían los lazos entre sus miembros. Este tipo de prácticas evidenciaba una continuidad con tradiciones andinas ancestrales, adaptadas al contexto urbano.
El uso del lenguaje reflejaba también esta identidad. El quechua y el castellano coexistían en la vida cotidiana, generando una forma particular de comunicación que integraba elementos de ambas lenguas. Esta mezcla no solo respondía a una necesidad práctica, sino que constituía una expresión cultural en sí misma.
La hospitalidad era otro rasgo distintivo. Los visitantes eran recibidos con apertura y cordialidad, lo que contribuía a la reputación de Yungay como una ciudad acogedora. Esta característica no era superficial, sino que formaba parte de un sistema de valores que privilegiaba la convivencia y el respeto mutuo.
 
XIV. RELIGIOSIDAD, FESTIVIDADES Y RITUALES
La vida en la ciudad de Yungay estaba profundamente marcada por el calendario religioso y espiritual, el cual organizaba no solo las prácticas espirituales, sino también el ritmo social y cultural de la población.
Arquitectura religiosa y simbolismo
La iglesia principal de la ciudad representaba una de las pocas edificaciones de clara herencia colonial española. Su estructura, sus altares y su disposición espacial evidenciaban una continuidad histórica que conectaba el periodo virreinal con la vida republicana. Este templo no solo era un lugar de culto, sino también un espacio de cohesión social. En él se celebraban las principales ceremonias religiosas, y desde él partían las procesiones que recorrían la ciudad.
Festividades y vida ritual
Entre las celebraciones más importantes destacaba la festividad en honor a Santo Domingo de Guzmán, patrono de la ciudad. Esta celebración, que tenía lugar en el mes de agosto, no se limitaba a actos litúrgicos, sino que implicaba una compleja organización social. Los mayordomos, responsables de la festividad, asumían compromisos que podían extenderse por años, incluyendo la preparación de actividades, la contratación de bandas musicales y la organización de eventos públicos. Incluía procesiones, misas solemnes y la construcción de castillos de fuegos artificiales, los cuales constituían uno de los momentos más esperados.
Otra celebración relevante era la festividad de Santa Rosa de Lima, que también convocaba a una amplia participación. Al igual que en el caso de Santo Domingo, estas celebraciones combinaban elementos religiosos con manifestaciones culturales. La Semana Santa constituía uno de los momentos de mayor recogimiento, con procesiones que recorrían las calles y la elaboración de alfombras de flores que decoraban el entorno de la plaza.
Rivalidad festiva: Huambo y Mitma
Uno de los elementos más característicos era la competencia entre los bandos de Huambo y Mitma. Durante las grandes celebraciones, la ciudad se dividía simbólicamente en estos grupos, generando una dinámica de rivalidad que estimulaba la participación colectiva. Cada bando buscaba destacar mediante la calidad de sus bandas musicales, la elaboración de castillos de fuegos artificiales, la organización de danzas y el despliegue de recursos y prestigio. Esta competencia no generaba conflicto destructivo, sino que fortalecía la identidad y el sentido de pertenencia.
Danzas tradicionales e indumentaria
Entre las expresiones más representativas destacaban danzas como los Shacshas, las pallas y las huaquillas. Estas danzas tenían significados históricos, rituales y simbólicos; sus vestimentas, movimientos y música transmitían narrativas vinculadas al pasado prehispánico y colonial. Los participantes lucían vestimentas de gala cuidadosamente elaboradas, que reflejaban estatus, identidad y tradición.
 
XV. VIDA CULTURAL Y EXPRESIONES ARTÍSTICAS
La vida cultural en Yungay era intensa y diversa. No se limitaba a las festividades, sino que formaba parte del día a día.
Bandas musicales y vida pública
Las bandas de músicos ocupaban un lugar central en la vida social. Entre ellas destacaba la tradicional “Juventud de Yungay”, reconocida por su calidad interpretativa y su presencia constante en eventos cívicos y religiosos. Las bandas no solo acompañaban procesiones; también eran símbolo de prestigio. La calidad de una banda podía definir el éxito de una celebración.
Espacios de recreación
El teatro y el cine constituían espacios importantes de difusión cultural. Las funciones cinematográficas representaban una ventana hacia el mundo exterior. Asimismo, las veladas literarias organizadas por instituciones educativas fomentaban la música, la poesía y la oratoria. Las festividades populares incluían elementos lúdicos como los carnavales, donde la población participaba en juegos y danzas colectivas.
 
XVI. YUNGAY EN SU MÁXIMO ESPLENDOR (HASTA 1970)
En las décadas previas a 1970, la ciudad de Yungay alcanzó un grado de desarrollo que sintetizaba siglos de evolución histórica. Este periodo puede ser entendido como la etapa de mayor equilibrio entre sus dimensiones urbanas, sociales, económicas y culturales. La ciudad funcionaba como un centro articulador dentro del Callejón de Huaylas, manteniendo vínculos constantes con localidades como Huaraz y Caraz. El espacio urbano reflejaba esta consolidación: la Plaza de Armas, las casonas, los barrios tradicionales y los espacios públicos conformaban un entorno armónico.
 
XVII. EL 31 DE MAYO DE 1970: RUPTURA HISTÓRICA
El 31 de mayo de 1970 marcó un punto de quiebre definitivo en la historia de la ciudad de Yungay, como consecuencia del Terremoto de Ancash de 1970. Este evento desencadenó una serie de fenómenos naturales que culminaron en la desaparición física de la ciudad.
Más allá de la dimensión geológica, significó la interrupción abrupta de un proceso histórico construido a lo largo de siglos. En cuestión de minutos, se extinguió un entramado complejo de relaciones sociales, prácticas culturales y formas de vida. La ciudad, con su ritmo cotidiano, sus tradiciones, sus espacios y su memoria, dejó de existir como realidad material. Aquello que había sido un centro de vida activa se transformó en silencio. Sin embargo, lo ocurrido dio origen a una nueva forma de existencia: la de Yungay como recuerdo, como identidad y como objeto de reconstrucción histórica.
 
XVIII. INTERPRETACIÓN HISTÓRICA
La historia de Yungay no puede ser interpretada únicamente como una tragedia. Debe entenderse como un proceso complejo en el que confluyen factores geográficos, culturales, políticos y sociales. Desde sus orígenes en la Cueva del Guitarrero hasta la resistencia de 1885 y su auge educativo, el territorio evidenció una capacidad constante de adaptación. El evento de 1970 no debe eclipsar este proceso; debe ser entendido como un punto de inflexión que obliga a replantear la manera en que se estudia y se recuerda la ciudad.
 
XIX. CONCLUSIÓN
La ciudad de Yungay fue, durante siglos, mucho más que un asentamiento urbano. Fue un espacio donde la educación adquirió un valor central, donde la vida cotidiana se articulaba con tradiciones profundamente arraigadas como el sistema de los varayoq y la rivalidad entre Huambo y Mitma, y donde el entorno natural se integraba de manera inseparable con la experiencia humana.
Su desaparición física no significó el fin de su existencia histórica. Planteó el desafío de reconstruirla desde la memoria y los registros. Hoy, esta reconstrucción permite a nuevas generaciones comprender que, antes de la tragedia, existió una ciudad viva, dinámica y significativa. Yungay no ha desaparecido por completo; permanece allí donde se la recuerda, se la estudia y se la reconstruye.
 
📜 LEGADO Y MENSAJE FINAL
Yungay: El Legado de la Ciudad Eterna La historia de Yungay no se escribió en el barro del alud, se escribió en las aulas de sus colegios, en el prestigio de su hospital "San Ignacio", en la música de sus bandas y en la fe de sus procesiones.
 
Recuerda:
"Yungay no es una ciudad ausente; es una presencia constante que nos interpela. Su legado no es de piedra, sino de espíritu: es la 'Ciudad de los Maestros' que sigue enseñando que la memoria es el único territorio donde la muerte no tiene jurisdicción."
 
📚 Bibliografía
Basadre, J. (2005). Historia de la República del Perú. Lima: Editorial Universitaria.
Contreras, R. (1998). La Batalla de Yungay y la formación del departamento de Ancash. Huaraz: Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo.
Dávalos, J. (1980). Educación y cultura en Ancash durante el siglo XIX y XX. Lima: Editorial Horizonte.
Instituto Geográfico Nacional del Perú. (1975). Atlas del Callejón de Huaylas. Lima: IGN.
Instituto Nacional de Defensa Civil. (1971). Terremoto en Ancash, 31 de mayo de 1970: informe técnico y social. Lima: INDECI.
Julien, C. (2000). Historia del Perú precolombino. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú.
Lavalle, J. (2000). Memoria y reconstrucción: Yungay después del alud. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Lynch, T. F. (1969). Cueva del Guitarrero: Investigaciones arqueológicas en Ancash. Lima: Instituto Nacional de Cultura del Perú.
Moseley, M. E. (2001). The Incas and Their Ancestors. New York: Thames & Hudson.
Porras Barrenechea, R. (1985). Los cronistas del Perú virreinal. Lima: Biblioteca Nacional del Perú.
Vega, C. (1970). Fundación y evolución de ciudades del Callejón de Huaylas. Huaraz: Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo.
Villanueva, M. (2010). Cultura y tradición en Yungay antiguo: música, festividades y gastronomía. Huaraz: Editorial Ancash.
Vargas, E. (2005). Ciudades y maestros: Historia educativa de Yungay y Huaraz. Huaraz: Municipalidad Provincial de Yungay.

Comparte:

domingo, 15 de marzo de 2026

TESTIMONIO DE YUNGAINOS

Yungay Ancash
El eco imborrable de Yungay: Testimonios de una tragedia y la resiliencia humana que desafió lo inimaginable
Los testimonios sobre la tragedia de Yungay en 1970, causada por un devastador terremoto y un posterior aluvión, son relatos conmovedores y profundamente impactantes de quienes los vivieron. Estas narraciones vívidas describen la inmensa devastación, el terror paralizante y la desgarradora pérdida de seres queridos, pero también la inquebrantable voluntad humana de sobrevivir y la solidaridad que surgió en medio del caos.

El Terremoto y el Aluvión: Una Catástrofe de Proporciones Inimaginables
El 31 de mayo de 1970, a las 3:23 p.m., un terremoto de magnitud 7.9 en la escala de Richter sacudió la región de Áncash, Perú. Su epicentro se localizó en el mar, frente a Chimbote, y desató una devastación sin precedentes en una amplia zona del Callejón de Huaylas y la costa. Fue el sismo más destructivo en la historia del Perú.

Lo que siguió al sismo fue aún más catastrófico para la ciudad de Yungay. El violento temblor provocó el desprendimiento de un enorme bloque de hielo y rocas de la cara occidental del nevado Huascarán, específicamente de la cumbre norte (Huascarán Norte). Esta inmensa masa, estimada en 50 millones de metros cúbicos, se convirtió en un aluvión, una mezcla densa de lodo, rocas y hielo, que descendió a una velocidad vertiginosa (entre 200 y 400 kilómetros por hora) por la quebrada de Llanganuco. En cuestión de minutos, esta avalancha sepultó por completo la ciudad de Yungay y el anexo de Ranrahirca, borrándolos del mapa.

La magnitud del desastre fue dantesca. Se calcula que el terremoto y el aluvión causaron la muerte de más de 70,000 personas y dejaron aproximadamente 140,000 heridos en toda la región afectada. Yungay, con una población de alrededor de 20,000 habitantes en ese entonces, fue prácticamente aniquilada, con solo unos pocos cientos de sobrevivientes que se encontraban en zonas elevadas o fueron milagrosamente protegidos.

Testimonios de Sobrevivientes: Ecos de Dolor, Pérdida y una Inquebrantable Resiliencia
Los relatos de quienes vivieron la tragedia son un vívido testimonio de la capacidad humana para enfrentar lo impensable. Cada voz aporta una perspectiva única del horror, la pérdida y la increíble fuerza para superar lo inimaginable.

El Miedo y la Desesperación: Muchos testimonios describen el pánico abrumador que sintieron durante el terremoto, con el colapso de edificios, el suelo abriéndose y el incesante rugido de la tierra. Posteriormente, la aparición del aluvión generó una desesperación aún mayor, una carrera a ciegas por salvar sus vidas en un escenario apocalíptico.

La Pérdida de Seres Queridos: El dolor y la pérdida de familiares y amigos son un sentimiento recurrente y profundamente arraigado en los testimonios. Las historias están llenas de la búsqueda desesperada de parientes entre los escombros y el desgarro de no encontrarlos, asumiendo la cruda realidad de su ausencia.

La Ayuda Mutua y la Solidaridad: A pesar del horror, la confusión y la magnitud de la catástrofe, los sobrevivientes destacan innumerables casos de ayuda mutua y solidaridad entre ellos. Vecinos ayudando a vecinos, extraños arriesgando sus vidas para rescatar a otros, compartiendo lo poco que tenían y brindando consuelo en medio del caos. Esta faceta es crucial para entender la resiliencia y el espíritu comunitario de la población yungaina.

El Recuerdo Perenne de la Tragedia: Muchos sobrevivientes, hoy personas mayores, han dedicado sus vidas a mantener vivos los recuerdos de la tragedia. Lo hacen como una forma de honrar a las víctimas y de educar a las nuevas generaciones sobre la fuerza destructiva de la naturaleza y la importancia de la prevención. Algunos, como guías espontáneos, comparten sus experiencias y señalan los pocos vestigios de la antigua ciudad, manteniendo viva la memoria colectiva y el legado de resistencia.

Voces que Trascienden el Tiempo: Relatos Íntimos y Poderosos
Cada nombre asociado a un testimonio es un fragmento vital de la memoria de Yungay. Sus experiencias nos conectan directamente con la magnitud humana del desastre.

Nelia Colonia: (quien tenía 29 años en 1970 y fue entrevistada en 2020 por la BBC) cuenta cómo quedó atrapada en los escombros de su casa y fue milagrosamente rescatada al día siguiente por sus hermanos. Su relato pone de manifiesto la inmediatez del desastre y la esperanza en medio de la desolación. "La tierra tembló fuerte, salimos de la casa, pero todo se derrumbó. No sé cómo, pero mis hermanos me encontraron al día siguiente entre los escombros", relata Nelia con la voz quebrada por la emoción, aún décadas después.

Selfia Obregón: (nacida en 1956, también entrevistada en 2020) relata cómo salvó su vida al encontrarse en el circo en ese momento y, al escuchar el estruendo del aluvión, corrió desesperadamente hacia un cerro, uno de los pocos lugares elevados que escaparon a la avalancha. "Estábamos en el circo, sentí el temblor, y de pronto ese ruido espantoso, como un millón de trenes. Solo corrí, corrí sin mirar atrás hacia el cerro, mi papá me gritaba '¡corre!'", recuerda Selfia, una de las "niñas milagro" salvadas en el circo.

Almaquio Ortega: Otro testigo presencial, describe cómo el desprendimiento del hielo del Huascarán fue lo último que pudo ver antes de que una inmensa polvareda y el aluvión cubrieran completamente la ciudad, sumiéndola en la oscuridad y un silencio sepulcral. "El Huascarán se desprendió, lo vi, y luego todo fue una polvareda densa, no se veía nada, y el ruido era ensordecedor, como el fin del mundo. Después, el silencio, un silencio que te perforaba el alma, porque sabías lo que significaba", narra Almaquio, reviviendo el horror.

Cotty Obregón: Quien era una niña de apenas 5 años y perdió a su familia en la tragedia, recuerda cómo los días posteriores fueron una pesadilla, marcados por la confusión, la búsqueda y los constantes temblores que seguían al sismo principal. "Los días después del terremoto eran como una pesadilla, todo seguía moviéndose, y mi mamá no aparecía. Solo sentía frío y miedo", comenta Cotty con la inocencia y el dolor de la infancia, una herida que la marcó para siempre.

Violeta Ardiles Poma: (fallecida en 2022 a los 85 años), escritora, poeta y sobreviviente del terremoto en Huaraz (ciudad también fuertemente afectada), compartió su experiencia y la de otros en una valiosa serie de entrevistas titulada "Voces del 70: Testimonios del Terremoto en Huaraz", recopilando relatos que hoy son parte fundamental de la memoria histórica. Su obra es un testimonio perdurable de la resistencia humana y el impacto cultural del desastre.

Deisy: Una de las emblemáticas "Niñas Milagro" de Yungay, Deisy se salvó por encontrarse en el circo itinerante "Verolina", que estaba instalado en lo alto del Cerro Atma. Su ubicación fortuita la protegió del impacto directo del aluvión que arrasó el centro de Yungay. "El circo nos salvó. Estábamos viendo a los payasos cuando la tierra empezó a temblar. Si hubiéramos estado en casa, no lo habríamos contado. Fue un milagro", comparte Deisy. Su testimonio subraya la capacidad de resiliencia infantil y la profunda gratitud por la vida, a pesar de las inmensas pérdidas y la separación familiar que muchos de estos niños enfrentaron.

Profesor Javier León León: Siendo un joven docente de 22 años en 1970, el profesor León León se convirtió en un testigo clave desde la perspectiva educativa y comunitaria. Él relata haber estado con un grupo de amigos en una zona ligeramente más alta al momento del sismo. Desde allí, fueron testigos directos de cómo "una nube gris oscura" se precipitaba sobre la ciudad, acompañada de un estruendo ensordecedor. "Vimos esa nube negra, inmensa, venir por el río. No entendíamos qué era hasta que el silencio y la desolación nos golpearon, al ver que Yungay había desaparecido. Solo quedaba la iglesia y el cementerio", recuerda el profesor, quien dedicó gran parte de su vida a mantener viva la memoria de Yungay y a la reconstrucción de la comunidad, enfatizando el vacío dejado por toda una generación de educadores y estudiantes.

Traumaturgo Romero Adrián: Siendo un niño de seis años en 1970, Traumaturgo fue arrastrado por más de un kilómetro por la masa de lodo y piedras, sobreviviendo de milagro. Su relato, conmovedor, describe la sensación de ser arrastrado por una "serpiente de barro" y el despertar desorientado, para luego encontrar que su hermano y madre también habían sobrevivido. "Sentía que algo me arrastraba, como una serpiente gigante de barro. Cuando me desperté, no sabía dónde estaba, todo era gris, y solo oía lamentos. Fue un milagro que saliera con vida", expresa Traumaturgo, cuyo milagroso escape es un símbolo de la tenacidad de la vida en las circunstancias más extremas.

Estos testimonios, con sus detalles personales y emotivos, enriquecen nuestra comprensión de la tragedia de Yungay, transformando las cifras en historias humanas de dolor, pérdida, pero también de increíble fortaleza y esperanza. Son un legado invaluable para el Perú y para el mundo, recordándonos la fuerza de la naturaleza y la inquebrantable resiliencia del espíritu humano.

CONTINUARÁ ...

Comparte:

sábado, 14 de marzo de 2026

CASERÍOS DE YUNGAY

Los Caseríos de los 8 Distritos
Provincia de Yungay
La otrora hermosa y señorial ciudad de Yungay,  se hallaba ubicada al pie del majestuoso  e imponente Huascarán, el nevado más alto del Perú,  y habitada por hombres de bien y dedicados al trabajo y al saber con
CASERÍOS DE YUNGAY
 sus calles empedradas y limpias, sus casas amplias y algunas con huertas solariegas de corte colonial, le daban un toque singular; Con techos rojos y paredes blancas y con el contraste del verdor permanente de sus campos; Era motivo de encanto y admiración por parte de los visitantes, quienes se veían  prendados de tanta belleza natural y generosidad humana. Yungay, era tierra de gente laboriosa y aspirante  del progreso y bienestar, pueblo ferviente que avizoraba el futuro con pujanza y optimismo.
En el transcurso del tiempo la provincia de Yungay fue creciendo en su población logrando un desarrollo cultural  social y básicamente económico, gracias al interés incesante de sus pobladores y autoridades en acentuar el aspecto comercial, como una ciudad  bisagra en relación con las demás provincias del departamento.
Todo este esplendor y grandeza, fue truncado por la furia de la naturaleza, el 31 de Mayo de 1970, a las 3:23 p.m. por efecto de la naturaleza se paralizó el ritmo natural de vida de la ciudad, azotándolo con un gran aluvión de proporciones incalculables, en pocos minutos toda una ciudad prospera fue sepultada y desaparecida, donde murieron más de 25 mil personas quedando como único recuerdo 4 palmeras una parte del cementerio general y el dolor y recuerdo de pocos yungainos sobrevivientes; Es en ese momento  sale a relucir el coraje y temple del hombre del ande, nuevamente Yungay, renace de sus escombros y encamina hacia el desarrollo, para el bienestar de sus hijos.
Han transcurrido más de medio siglo
de la trágica desaparición de la hermosa ciudad de Yungay, hoy Yungay se encuentra en pos de desarrollo socio, cultural, educativo y religioso, con sus hombres  y mujeres valientes que salen a defender la vigencia de la Provincia de Yungay, además teniendo en cuenta que tenemos mucho que hacer en adelante para poner en sitial donde se merece estar. Ante tal reto,  su población a resurgido como un ave fénix, para construir y desarrollar  a un nuevo Yungay, en memoria a los seres queridos acaecidos y básicamente por el cariño y terruño  de la tierra de Yungay hermosura  que muy bien lo dijo nuestro sabio Antonio Raymondi por la belleza  de sus mujeres, paisajes y campiñas y del magnetismo del majestuoso nevado Huascarán.
Actualmente la población yungaina  tiene como actividades económicas: la agricultura, la crianza de animales y el pastoreo, un porcentaje aceptable que se dedica al comercio.
La ciudad de Yungay se encuentra aproximadamente a 2400 a 2800 mts. Sobre el nivel del mar cuyos límites están fijados:
Por el norte     : Con la provincia de Huaylas (Caraz)
Por el Sur        : Con el distrito de Ranrahirca.
Por el Este      : Con el distrito de Yanama.
Por el Oeste    : Con la cordillera Negra.
La Provincia de Yungay cuenta con 08 distritos. 
Cada uno de ellos con sus Centro Poblados y Caseríos.
Yungay cercado:  61 caseríos.
Yanama: 14 caseríos.
Cascapara: 10 caseríos.
Matacoto: 5 caseríos.
Ranrahirca: 11 caseríos.
Mancos: 25 caseríos.
Shupluy: 12 caseríos.
Quillo: 39 Caseríos.
Total:  177 caseríos que integran la Provincia de  Yungay.
Algunos lugares que figuran en el cuadro son sus barrios.(Aun sin categoría de Caserío)



 

 

Distrito Yungay

1.       

 

Yungay

2.       

 

Loma

3.       

 

Shuyup

4.       

 

Cayepampa

5.       

 

Rayan

6.       

 

Patapata

7.       

 

Collcapampa

8.       

 

Mio Alto

9.       

 

Mio Bajo

10.   

 

Masra

11.   

 

Marap

12.   

 

Chilca

13.   

 

Churuhuarca

14.   

 

Santa Teresa

15.   

 

Canyasbamba

16.   

 

Huarca

17.   

 

Tucuhuran

18.   

 

Carhuan

19.   

 

Quillash

20.   

 

Cancharumi

21.   

 

Humacchuco

22.   

 

Panash

23.   

 

Hueypish

24.   

 

Irish

25.   

 

Pariantana

26.   

 

Atma

27.   

 

Aira

28.   

 

Huanchuy

29.   

 

Huashao

30.   

 

Nuevo Progreso

31.   

 

Mazac

32.   

 

Yanamachico

33.   

 

Punyan

34.   

 

Coptac

35.   

 

Shorocoto

36.   

 

Lucmapampa

37.   

 

Erapampa

38.   

 

Shillcop

39.   

 

Runtu

40.   

 

Ongo

41.   

 

Cocha Ongo

42.   

 

Acobamba

43.   

 

Piquip

44.   

 

Shacsha

45.   

 

Campo Santo

46.   

 

Cochapampa

47.   

 

Tullpa

48.   

 

Aura

49.   

 

Llacta

50.   

 

Utcush

51.   

 

Huarascucho

52.   

 

Chuquibamba

53.   

 

Huambo Musho

54.   

 

Musho

55.   

 

San Antonio

56.   

 

Piscuy

57.   

 

Caya

58.   

 

Apagrande

59.   

 

Ancash Tumpa

60.   

 

Shocosh

61.   

 

Tumpa

62.   

 

Curicasha

63.   

 

Pachururi

64.   

 

Uchucoto

65.   

 

Sedan

66.   

 

Chupa Pampa

67.   

 

Marehuilca

68.   

 

Enapampa

69.   

 

Huarca Alto

70.   

 

Rajapampa

71.   

 

Pariacancha

72.   

 

Capillapampa

73.   

 

Shacllaqueru

74.   

 

Shiracatoma

75.   

 

Huincush

76.   

 

Chopihircan

77.   

 

Inisquitan

78.   

 

Cachilpampa (Bosque Pampa)

79.   

 

Jara Allpa

80.   

 

Marap Bajo

81.   

 

Santa Elena

82.   

 

Ancash

83.   

 

Punyanpampa

84.   

 

Ucrucancha

85.   

 

Conchi

86.   

 

Mazacpampa

87.   

 

Cochapampa

88.   

 

Mishihuanushja

89.   

 

Cuncashpampa

90.   

 

Huantucan

91.   

 

Musho

92.   

 

Huandoy Chico

93.   

 

Mirador

94.   

 

Keushu

95.   

 

Nuevo Progreso

96.   

 

Yanacoto

97.   

 

Yuracoto

 

 

 

 

 

Distrito Cascapara

1.       

 

Cascapara

2.       

 

Huaracpampa

3.       

 

Floreciente

4.       

 

San Damian

5.       

 

Shira

6.       

 

Pampahuasi

7.       

 

Pucap Grande

8.       

 

Pucap Chico

9.       

 

Ruricayan

10.   

 

Canshac

11.   

 

Tinco

12.   

 

Atasha

13.   

 

Quishuar

14.   

 

Anchin

15.   

 

Pichipampa

16.   

 

Rayan

17.   

 

Cashairca

18.   

 

Niñahuain

19.   

 

Marca

20.   

 

Ñauish

21.   

 

Cascapara

22.   

 

Iscu

23.   

 

Rosario

24.   

 

Cashacatac

25.   

 

Haciendapampa

26.   

 

Quitayo

27.   

 

Pucacatac

28.   

 

Barrios Altos Colltapar

29.   

 

Radian

 

 

 

 

 

Distrito Mancos

1.       

 

Mancos

2.       

 

Yauyo

3.       

 

Queshque

4.       

 

Huascaran

5.       

 

Cancan

6.       

 

Yanamito

7.       

 

Marcayoc

8.       

 

Ushno

9.       

 

Armapampa

10.   

 

Pisca

11.   

 

Mamapampa

12.   

 

Huaroma

13.   

 

Chimpa Mancos

14.   

 

Llusho

15.   

 

Huashcao

16.   

 

Tamara

17.   

 

San Vicente

18.   

 

Utupampa

19.   

 

Garay

20.   

 

Canchapampa

21.   

 

Acraypampa

22.   

 

Huaypan

23.   

 

Shoropunta

24.   

 

Matara

25.   

 

Manzanayoc

26.   

 

Huayapon

27.   

 

Cruz Coto

28.   

 

Mita

29.   

 

Pumarranra

30.   

 

Shancayan

31.   

 

Hanan Tingua

32.   

 

Tingua

33.   

 

Muyoc

34.   

 

Tishtec

35.   

 

Santa Rosa

36.   

 

Cacchupampa

37.   

 

Cruz Catac

38.   

 

Atumpampa Huayapon

39.   

 

Caranca Pampa

40.   

 

Putaca

41.   

 

Paltac

42.   

 

Utupampa

43.   

 

Wichcana (Huaishcana)

44.   

 

Amorpampa

45.   

 

Parco

46.   

 

Querohuran

47.   

 

Colmenar

48.   

 

Chupan

49.   

 

Malpaso

50.   

 

Pishona

51.   

 

Cutatambo

52.   

 

Huamayoc

 

 

 

 

 

Distrito Matacoto

1.       

 

Matacoto

2.       

 

Cochas

3.       

 

Muque

4.       

 

Puquio

5.       

 

Huanquepampa

6.       

 

Cuchpap

7.       

 

Chiuja

8.       

 

Llaulli

9.       

 

Accllash

10.   

 

Huachacpampa

11.   

 

Atun Pampa

12.   

 

Inchan

13.   

 

Huambo

14.   

 

Pichillo

15.   

 

Tomapampa

16.   

 

Santo Toribio

17.   

 

Cantzo

18.   

 

Cebadilla Hirca

19.   

 

Yaulli

20.   

 

Sej Sej Puro

21.   

 

Chicchimicunan

22.   

 

Salvia

23.   

 

Pojri

24.   

 

Cruz Punta

25.   

 

Chuchin Bajo

26.   

 

Huaran Puro

27.   

 

Antapampa

28.   

 

Chuchin Alto (Chucchin)

29.   

 

Quishuayoc

30.   

 

Isku

31.   

 

Llushu

32.   

 

Yuracoto

33.   

 

Pergepampa

34.   

 

Chilco Pucru

 

 

 

 

 

Distrito Quillo

1.       

 

Quillo

2.       

 

Huacuy Alto

3.       

 

Queropampa

4.       

 

Santa Rosa

5.       

 

Julcamarca

6.       

 

Huacuy Bajo (Tinco)

7.       

 

Telarpampa

8.       

 

Chirimoya(Chirmoyapampa)

9.       

 

Tinco

10.   

 

Patipampa

11.   

 

Yanarranra

12.   

 

Conchi

13.   

 

Potrero

14.   

 

Allpaquita

15.   

 

Tablica

16.   

 

Macashca

17.   

 

Cotucancha

18.   

 

Punap

19.   

 

Marcopampa

20.   

 

Ojoran (Huellapampa)

21.   

 

Rayanpampa

22.   

 

Lucumapampa

23.   

 

Huarca Catac

24.   

 

Tablerga

25.   

 

Nunya

26.   

 

Ocoshuy Bajo

27.   

 

Bellavista

28.   

 

Ocushuy Alto

29.   

 

Canhuar

30.   

 

Puquiohuain

31.   

 

Huacho

32.   

 

Pacchac

33.   

 

Pampacancha

34.   

 

Macray

35.   

 

Chayap

36.   

 

Pirhuash

37.   

 

Puquio

38.   

 

Pariacolca

39.   

 

Quenchap

40.   

 

Ponec

41.   

 

Savila

42.   

 

Pocso

43.   

 

Colcash

44.   

 

Quillquish

45.   

 

Carhuapampa

46.   

 

Huantar

47.   

 

Rumichaca

48.   

 

Acush

49.   

 

La Rinconada

50.   

 

La Palma (Puytu)

51.   

 

La Victoria

52.   

 

Chacapampa

53.   

 

Zacsha

54.   

 

Huambo

55.   

 

Cachap

56.   

 

Cruzpampa

57.   

 

Limon Pampa

58.   

 

Rancap

59.   

 

Cano

60.   

 

Rumoc

61.   

 

Cuntip

62.   

 

Ocupampa

63.   

 

Huallme (Coracollo Bajo)

64.   

 

Ucracancha

65.   

 

Coracollo Alto

66.   

 

Quitacancha

67.   

 

Mitua

68.   

 

Huascaran

69.   

 

Pucaquero

70.   

 

Canchirao

71.   

 

Yrcahuain

72.   

 

Oropampa

73.   

 

Cruzpiana

74.   

 

Cano Chico

75.   

 

Puira

76.   

 

Cruz-Punta

77.   

 

Cruzpampa

78.   

 

Cuntip Alto

79.   

 

Huanca

80.   

 

Pallca

81.   

 

Quita

82.   

 

Morro

83.   

 

San Roque

84.   

 

Tuzcar Pampa

85.   

 

Giganton

 

 

 

 

 

Distrito Ranrahirca

1.       

 

Ranrahirca

2.       

 

Encayoc

3.       

 

Arhuay

4.       

 

Oculluqui Ruri

5.       

 

Soledad

6.       

 

Cajapampa

7.       

 

Independencia

8.       

 

La Florida

9.       

 

Apachico

10.   

 

Monte Bello

11.   

 

Cochapampa

12.   

 

Llecllish

13.   

 

Ranra Punta

14.   

 

Ladrillo Pampa

15.   

 

Bellavista(Ranrahirca Alto)

16.   

 

Cajanca (Kajanka)

17.   

 

Huishllacpampa

18.   

 

Ircahuain

19.   

 

Montebello Alto

 

 

 

 

 

Distrito Shupluy

1.       

 

Shupluy

2.       

 

Cabracancha

3.       

 

Incashi

4.       

 

Primorpampa

5.       

 

Bellavista

6.       

 

Huacapampa

7.       

 

Anta

8.       

 

Tarnay

9.       

 

San Isidro

10.   

 

Cochayoc

11.   

 

Oratoria

12.   

 

Cachus

13.   

 

Ocsha Pachan

14.   

 

Piacorral

15.   

 

Uchcu Pedro

16.   

 

Pueblo Viejo

17.   

 

Tocash

18.   

 

Quellecancha

19.   

 

Tambra

20.   

 

Putaca

21.   

 

Shampac

22.   

 

Pampamarca

23.   

 

Angaspampa

24.   

 

Iscupampa

25.   

 

Kachi

26.   

 

Conchi

 

 

 

 

 

Distrito Yanama

1.       

 

Yanama

2.       

 

Llanlla

3.       

 

Pacarisca

4.       

 

Colcabamba

5.       

 

Huamas

6.       

 

Alpabamba

7.       

 

Socos

8.       

 

Yerbabuena

9.       

 

Chalhua

10.   

 

Uteg

11.   

 

Panri

12.   

 

Machco

13.   

 

Barrios Altos

14.   

 

Piscos

15.   

 

Cochaucro

16.   

 

Cunya

17.   

 

Mayush

18.   

 

Lauripata

19.   

 

Vaqueria

20.   

 

Huarawya

21.   

 

Pachachin

22.   

 

Tashta

23.   

 

Sanja

24.   

 

Lucmapampa

25.   

 

Agupuquio

26.   

 

Los Claveles

27.   

 

San Felipe

28.   

 

Paria

29.   

 

Mashu

30.   

 

Chichag

31.   

 

Chalhuacocha

32.   

 

Tauripampa

33.   

 

Tactash

34.   

 

Chullpi

35.   

 

Huaycho

36.   

 

Urpeguaganga

37.   

 

Tinco

38.   

 

Manzana Pampa

39.   

 

Huaca Tuku

40.   

 

Huamantanga

41.   

 

Carhuapara

42.   

 

Shirapampa

43.   

 

Cumpuc

44.   

 

Quinaj

45.   

 

Cochabamba

46.   

 

Airabamba

47.   

 

Collo

48.   

 

Pacpac

49.   

 

Yacuyhuarmi

50.   

 

Yalviski (Valvisque)

51.   

 

Carhuacasha

 

 

 




Distrito Cascapara

Distrito Mancos

Distrito Matacoto

Distrito Quillo

Distrito Ranrahirca

Distrito Shupluy

Distrito Yanama



Comparte:

S e r v i c i o s

Telegram Web

Whatsapp Web

INTELIGENCIA A

SANTA INÉS HISTORIA

SIAGIE

DREA ANCASH

MINEDU

PERÚ EDUCA

SUNARP

Visor de la Base Gráfica Registral

RENIEC

JNE

SUNAT

INDECOPI

MINSA

ESSALUD

MARCA PERÚ

BN

BCP

Código postal del mundo

Código Postal Perú

Nombre de Santos

Calendario de Nombres

Geo Llaqta

WeTransfer

NOTICIAS

ESCUELA DE BIBLIA

ACERTIJOS

CALENDAR

D
L
M
X
J
V
S

TRADUCIR SITIO

C o m u n i c a c i ó n